Supongo que la mayoría de los profes vais a estar de acuerdo en que lo más difícil con lo que tenemos que lidiar en nuestras aulas es LA ATENCIÓN A LA DIVERSIDAD. Las leyes educativas rezan que existen diferentes medidas que podemos poner en marcha: generales, ordinarias y extraordinarias. El Trabajo cooperativo pertenece al grupo de las medidas ordinarias y según mi punto de vista y mi experiencia es la medida más eficaz, versátil y más democrática. Nos permite cuidar de las necesidades de todos sin señalar a nadie.

Pero incorporar el trabajo cooperativo en el aula no es una tarea sencilla ni fácil: nos puede asustar si buscamos resultados inmediatos; y, además, podemos cometer errores que nos lleven a pensar que esta metodología no funciona.

Yo creo en el poder del aprendizaje cooperativo a pies juntillas, y desde mi experiencia de 10 años de trabajar con esta metodología con niños de 2º a 6º de primaria, después de hacer cursos y leer libros, cometer errores y corregirlos, buscar soluciones y adaptaciones (y no hacerlo sola, sino hombro con hombro con mi compi; soy una profe con suerte, te mando besos Vero), os aconsejo:

  1. Hacerlo lo más sencillo posible, porque muchas veces menos es más. Y desde luego hacer poco es mejor que no hacer nada. 
  2. Ir paso a paso, sin prisas, y tomar tiempo entre un paso y otro para hacer los  ajustes necesarios.

PASOS:

1. Preparamos el terreno.

Puede ser un trabajo previo (mejor), o un trabajo paralelo con el proceso de introducir el aprendizaje cooperativo en el aula, pero es imprescindible.

No se puede hacer bien trabajo cooperativo en un ambiente donde falta cariño, respeto, donde los alumnos no tienen confianza con sus compañeros, donde tienen miedo de cometer errores o donde no respetan la diversidad y no la ven como una riqueza. ASAMBLEAS, juegos tipo AMIGO INVISIBLE, COMUNICACIÓN NO VIOLENTA son unas herramientas que  ayudan a mejorar la cohesión del grupo y, por lo tanto, preparan el terreno para el aprendizaje cooperativo.

2. Explicamos a los alumnos y a los padres en qué consiste el Trabajo Cooperativo y aclaramos sus dudas.

Si los alumnos y sus padres entienden los beneficios que otorga el aprendizaje cooperativo, van a tener una actitud mucho más positiva dentro del grupo y hacia el trabajo en general.

El Trabajo Cooperativo consiste en trabajar en grupos pequeños, en los que se crea LA INTERDEPENDENCIA POSITIVA, que es la necesidad de que todos trabajen juntos para llevar a cabo una tarea. Con la interdependencia positiva aprendemos de manera conjunta “Si tú aprendes, yo también” . La interdependencia positiva implica responsabilidad individual y grupal.

Esto suele generar DUDAS en los alumnos y en los padres que es bueno explicar.

3. Formamos grupos.

FORMAR GRUPOS es, tal vez, la tarea más difícil, ya que hay que tomar en cuenta muchos factores: el rendimiento y la capacidad de los alumnos, sus habilidades sociales, sus relaciones con los compañeros, las características de los alumnos, el género…Los grupos deben de ser heterogéneos, pero sobre todo deben funcionar y reunir las condiciones para beneficiar a todos los alumnos. Para asegurar esto, es necesario observar y hacer cambios si hace falta. Los grupos deben durar por lo menos 1 mes, mejor un trimestre. Crear la interdependencia positiva exige tiempo, cercanía, compañerismo y confianza. 

Muchos profes aconsejan primero trabajar en parejas. Yo siempre me he saltado este paso y me ha ido bien. A lo mejor se debe a las características de mis alumnos y al hecho de que el idioma vehicular de mis clases es el inglés. En parejas algunos alumnos llevarían demasiada carga de responsabilidad por su compañero o compañera.

Mi compañera Vero ha trabajado en parejas con unos resultados excelentes.

4. Asignamos los ROLES y los describimos con claridad.

Cuanto más pequeños son los niños, menos funciones tiene que conllevar un rol. Las funciones de cada rol tienen que ser claras y entendidas por los alumnos. Hay que dedicar tiempo a practicarlas y evaluar su cumplimiento. Nosotras tenemos estos roles:

  • Portavoz
  • Secretario
  • Materiales
  • Capitán Silencio

Los roles rotan. Los cambiamos cada mes, por ejemplo.

5. Establecemos y explicamos LAS NORMAS que ayudarán a la interacción positiva entre los alumnos.

Las normas deben de ser pocas, comprensibles, sencillas, descriptivas y formuladas en la primera persona del plural.

«Pedimos ayuda, cuando lo necesitamos».

«Ayudamos cuando nos piden ayuda».

Hay que explicar y exponer a la vista las normas; y estar muy pendientes de su cumplimiento hasta que estén asumidas por todos.

6. Empezamos por TÉCNICAS muy fáciles.

Creo que existen 54 técnicas informales y formales (se pueden consultar AQUÍ.)  Mi consejo: de momento olvídalas. Empieza por unas pocas:

LÁPICES AL CENTRO

PARADA DE 3 MINUTOS

FOLIO GIRATORIO

CABEZAS JUNTAS NUMERADAS

1-2-4

MAPA CONCEPTUAL MUDO

7. Evaluamos y facilitamos la auto-evaluación de los alumnos.

Evaluamos  el cumplimiento de las normas de trabajo cooperativo, no los contenidos aprendidos.

Es aconsejable utilizar cuadernos de equipo, pero para hacer las cosas más fáciles, se puede utilizar otro sistema.

Yo utilizo cartulinas de colores (un color para cada grupo), donde, con el acuerdo de todos apunto los logros (por ejemplo por las respuestas correctas) y también por el grado de cumplimento de las normas (es como el cuaderno de equipo, pero más rápido). Estas cartulinas se ponen en una pared, a la vista de los niños. Ver sus logros les ayuda a mantener la motivación.

Lo ideal es evaluar después de cada sesión de trabajo. Por un lado, comprobamos si todos respetan las normas y los roles, con lo que comprobamos si nuestros alumnos se benefician del trabajo cooperativo; por otro, es un ritual para celebrar el éxito del grupo. «Tu grupo tiene un punto, porque lo habéis hecho bien, enhorabuena».

8. Desde la primera sesión: controlamos el ruido.

Es muy difícil, pero muy importante: acostumbrar a los niños a susurrar; si no, el ruido en la clase puede llegar a ser muy molesto para todos. Yo utilizo tarjetas,  que les dejo en la mesa. Empezamos con la tarjeta verde. Si veo que el nivel del ruido sube, la cambio por una tarjeta amarilla. Si tienen una tarjeta roja, no se les cuentan los puntos de la tarea.

Sin embargo, lo fundamental es que los alumnos tengan claro, que los puntos (que no se traducen en notas) no son lo importante; lo importante es aprender juntos. Aprender juntos proporciona alegría y aumenta la motivación. ¡Y sin motivación, no hay aprendizaje!

Trabajo cooperativo.Cómo empezarlo paso a paso.

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