El TRABAJO COOPERATIVO es una herramienta maravillosa, pero si quieres incorporarlo a tu aula, prepárate porque no es fácil y requiere tiempo. Además los detalles son importantes. Por eso es mejor ir poco a poco, armarse de paciencia, observar y adaptar. 

Lo más difícil, quizá, es hacer los grupos. Los grupos cooperativos tienen que ser estables, heterogéneos  y máximum de 4 personas. 

Los grupos deben de ser estables, quiere decir deben mantenerse por lo menos durante un trimestre.

Los alumnos necesitan tiempo para que pueda formarse la identidad del grupo, que nutrirá LA INTERDEPENDENCIA POSITIVA, la sensación de que cada miembro del grupo es responsable de su éxito y del éxito de todos al mismo tiempo.

Los alumnos también tienen que tener tiempo para conocerse, adaptarse unos a otros y solucionar posibles conflictos que vayan a surgir. Las quejas más comunes en esta primera etapa van a ser de tipo:

  • Él no quiere trabajar.
  • Ella no hace nada.
  • Ella es una marimandona.
  • Él coge mis lápices sin permiso…
  • etc., etc., etc.

Sin embargo, que haya algún conflicto no significa que el grupo no vaya a funcionar, o que estos niños que hoy se pelean, mañana no vayan a convertirse en mejores amigos. Además es positivo, ya que más situaciones de conflicto significa más oportunidades para aprender a solucionar el conflicto.

Pero normalmente significa mucho trabajo para profesor, que se tiene que convertir en el mediador. Es muy importante proporcionar a los alumnos herramientas para la solución de conflictos, como por ejemplo LA COMUNICACIÓN NO VIOLENTA.

Los grupos deben de ser heterogéneos (en términos de capacidad, características de los alumnos, género).

Los alumnos tienen diferentes características y cada uno puede aportar algo. Es muy importante que ellos sean conscientes de eso. Es muy importante trabajar con los alumnos valores como la tolerancia, o la conciencia de la riqueza de la diversidad. Por otro lado, existe una gran responsabilidad de la profe que tiene que conocer a sus alumnos y diseñar tareas de tal manera que tenga que ver con diferentes tipos de inteligencia (según la teoría de inteligencias múltiples) y para que todos tengan la oportunidad de experimentar éxito.

Los grupos deben de ser de 4 personas.

Es más cómodo tener menos grupos en clase, pero nuestra comodidad no siempre se traduce en beneficio para los niños. Se ha demostrado que en grupos de 5 una persona se queda descolgada. Es mejor hacer 3 grupos de 3 que uno de 4 y otro de 5.  Si tantos grupos no nos caben en clase ( las mesas agrupadas ocupan más espacio que las mesas en filas), se puede hacer grupos de quita y pon. ¿Cómo? 

Ponemos los niños en filas en tal orden que en momentos puntuales de trabajo cooperativo giran, se juntan y forman el grupo.

COMO FORMAR LOS GRUPOS.

Se supone que conocemos a nuestros alumnos. Si no, podemos utilizar sus notas del año pasado y hablar con sus profes del año pasado.

1.Hacemos un listado de todos los alumnos, de los más capaces a los que presentan más dificultades.

2. Formamos grupos eligiendo un niño del principio de la lista, un niño del final y dos del medio. Quiere decir que en cada grupo deben estar dos alumnos de rendimiento medio, uno de rendimiento alto y uno de rendimiento bajo. 

También tenemos que tomar en cuenta sus habilidades sociales. Son muy tímidos, saben solucionar los conflictos, les gusta compartir, son generosos, tienen iniciativa…

Tenemos en cuenta que los alumnos que van a estar uno enfrente del otro van a dialogar más y los que están codo a codo van a compartir los recursos. Un alumno de alto rendimiento  no debería estar enfrente de uno de bajo rendimiento, sino los dos deberían estar enfrente de los alumnos de rendimiento medio.

Como formar grupos en aprendizaje cooperativo.

Todos los grupos tienen que tener un nivel de desempeño grupal parecido.

Es un puzzle que nunca quedará perfecto, pero ¡hay que intentarlo!

3. Procuramos que en cada grupo exista diversidad: de género, de procedencia, de intereses, estilos de aprendizaje…Más diversidad, más riqueza.

4. Prestamos atención a los niños más vulnerables (nuevos, con más dificultades, en riesgo de acoso, muy tímidos, etc.) pues es importante que estén a gusto desde el principio, que tengan en el grupo a alguien en quien puedan confiar, con quien se sienten seguros.

5. Excepto en casos muy concretos no ponemos a los mejores amigos juntos. No queremos que se cierren, queremos que hagan nuevas amistades y que desarrollen sus habilidades sociales. Trabajar con niños a los que se tienen que adaptar es un aprendizaje, y un aprendizaje valioso.

6. Los grupos pueden elegir un nombre, un logo o un símbolo, o en caso de los niños más mayores, simplemente un color.

7. Asignamos los ROLES y nos aseguramos de que los niños las entienden.

8. Preparamos las cartulinas de colores para ponerlas en la pared e ir apuntando logros.

9. Observamos. Cuando vemos que el grupo no funciona, a pesar de nuestra ayuda, nos planteamos cambiar algún miembro.

Nunca a petición (excepto algún caso muy especial y porque queramos dar un apoyo especial al niño), porque luego es imposible parar el caudal de las peticiones.

Pero nuestra meta es que se beneficien todos y cuidar a todos. Eso requiere una vigilancia incansable por parte de la profe. Es necesario un trabajo previo y constante sobre la inteligencia emocional. Los niños pueden aprender expresar como se sienten en ASAMBLEAS, practicando

LA COMUNICACIÓN NO VIOLENTA o jugando a AMIGO INVISIBLE.

10.  Cuando un niño no quiere trabajar, molesta a los miembros del grupo, les frustra y desespera porque no pueden avanzar, le separamos del grupo para que trabaje solo. Al día siguiente se le dará otra oportunidad.

SIEMPRE PODEMOS EMPEZAR DE NUEVO.

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