En la mayoría de los coles de Primaria hay un tema recurrente que levanta pasiones (sobre todo entre los niños, pero también entre los profes y los padres): el fútbol en los patios.
Durante la pandemia no había fútbol, el patio estaba dividido en diferentes zonas, y los niños solo podían jugar en su zona… Lo que hemos observado es que, en primer lugar, había muchos menos conflictos en el patio y, en segundo lugar, todos los niños jugaban juntos, al pilla pilla, saltando a la cuerda, etc.
Pero siempre había algún grupito que se disponía a dar patadas a una botella de plástico, una bola de papel albal, o, peor, a una piedra. Y tampoco cesaban las preguntas:
¿Por qué no hay fútbol?
Un día, cansada de explicarlo, decido llevar a cabo un debate en clase de valores para escucharnos, reflexionar y empatizar con el otro.
Varias compañeras con las que comparto la idea me desean suerte y…
ABRO LA CAJA DE PANDORA
¿Cómo lo hago?
Me preparo para el debate.
Primer paso: Pido a mis alumnos que piensen en argumentos para mantener el fútbol en el patio y para no mantenerlo. Además tienen que ponerse en la piel de los alumnos, los padres y los profes; y apuntar sus ideas. En esta fase trabajan de manera individual.
Segundo paso: Hacemos tres grupos: alumnos, padres y profes. Cada grupo discute para conocer la opinión de los demás y elige 3 argumentos que va a utilizar en el debate.
Tercer paso: Elegimos moderador…
Pero no llegamos ahí.
Hay gritos, enfados, insultos, “tú vete”, “tú eres un egoísta, tenemos derecho a divertirnos”…
Los niños acalorados, con ojos llorosos, una niña llorando…
Imposible que me escuchen, sensación de que toda la clase está en mi contra…
Todo fuera de control…
Yo fuera de control…
Suspendo el debate y me voy a casa con sensación de derrota (era la última hora del viernes). Y paso el fin de semana castigándome por mi falta de profesionalidad y con la sensación de que he fallado a mis alumnos.
Llegó el lunes y había que intentar CERRAR LA CAJA DE PANDORA…
¡Y lo conseguí!
¿Cómo?
1. Les conté el mito de Pandora.
2. Apunté en la pizarra todos los argumentos que habían escrito el viernes. Se repetían muchos.
3. Nos pusimos a comentar y discutir los argumentos uno a uno.
Creo que los niños se tranquilizaron mucho viendo sus argumentos en la pizarra y teniendo seguridad de que ninguno iba a ser omitido.
Empezamos por los argumentos en defensa del fútbol en el patio:
- 1. Nos divierte y nos hace ilusión
- 2. Hacemos deporte
- 3. Los que no juegan lo pueden ver
- 4. No suele haber exclusión
- 5. Para qué tenemos campo
- 6. Antes nadie se quejaba
- 7.Otros juegos también crean conflictos
1. Nos divierte y nos hace ilusión
Hablamos de todas las cosas que nos hacen ilusión. Algunas de estas cosas las podemos hacer en el cole (bromear con nuestros amigos, jugar al pilla pilla) y otras no las podemos hacer en el cole (montar a caballo o en moto, jugar a los videojuegos, ver la tele).
2. Hacemos deporte
Pregunto: “Cuando hay fútbol en el patio, ¿cuántos niños realmente juegan?” 6 levantan la mano. En una clase de 22. “Pero el resto puede verlo”, dicen. “Sí, pero entonces ya no hacen deporte”, respondo.
3. Los que no juegan lo pueden ver
Lo pueden ver pero ya no hacen el deporte.
4. No suele haber exclusión (ellos mismos han utilizado la palabra “suele”)
Ya mientras lo escribía, uno de los niños se acercó a mí y me dijo: “ Esto no es verdad. Porque si no juegas bien, no te dejan entrar en su equipo. O te dicen que te vayas. O te llaman pringado y te insultan”.
Otros niños dan ejemplos, al final incluso de sus equipos de futbol, de las actividades extra escolares…
También hablamos de hacer equipos y cómo sufren los niños a los que se les elige en último lugar, esos a quienes nadie quiere en su equipo…
5. Para qué tenemos campo
Para jugar a todo lo que se nos ocurra.
6. Antes nadie se quejaba
No es verdad, siempre había quejas.
7. Otros juegos también crean conflictos.
Los mismos niños admiten que los conflictos en el fútbol son diferentes: ellos se toman todo más a pecho, muchos conflictos tienen que ver con el arbitraje, algo que las profes no podemos ayudar a resolver, y hay más discusiones.
Ahora tocaría ver los argumentos para el NO al fútbol en el patio, pero casi no hace falta desgranarlos. Los comentamos muy por encima…
1. Ocupa mucho patio para unos pocos.
2.Cuando pasas por allí te dicen que te quites.
3.Hay muchas peleas.
4.Pueden hacer daño con el balón.
5.Hacen a los niños competitivos.
Los que más han exigido la vuelta del fútbol no dicen nada. Tengo que admitir que son niños reflexivos y honestos, aprendices de COMUNICACIÓN NO VIOLENTA…
El fútbol, tal como lo vivimos en España, se está convirtiendo en un juego competitivo, exclusivo y elitista. Es invasor: no solo ocupa mucho espacio, sino que se convierte en lo más importante en la vida de algunos niños. Crea una jerarquía en el grupo, los niños a los que se les da bien el fútbol son guays. Los que no dan la talla no pueden jugar; pero sí tienen que aguantar tiempo dedicado a los conflictos creados por el fútbol.
Si un aula no puede ser un espacio libre de competitividad, de éxito para unos y frustración para otros, ¿podría por lo menos el patio de recreo ser un lugar libre de vanagloria y fracaso?


Que maravilla de actividad, de reflexión, me encanta como lo explicas y las cosas que han ocurrido en tu aula. Enhorabuena y gracias por compartirlo