¿CUÁNDO SE ABURREN LOS ALUMNOS?

Hay días en los que nuestros alumnos están especialmente revueltos. No pueden parar de hablar, no prestan atención, no nos escuchan…

Una vez, en vez de echarles la bronca, (que también 🙁 ), les pregunté  por qué se  comportaban así y como siempre les animo a ser sinceros y decir la verdad, lo hicieron. Me respondieron: «Porque nos aburrimos».

Mi primera reacción fue de enfado porque, creo, es una de las cosas que más nos molestan a las profes. Cuanta más ilusión ponemos en preparar una clase, más nos duele que a nuestros alumnos les aburra… 

Aquel día, además de enfadarme, les pregunté qué era exactamente lo que les aburría y por qué creían que eso pasaba.

Y les pedí que lo dijeran por escrito, pero de forma anónima. De este modo iban a tener tiempo para reflexionar y no tendrían miedo a decir la verdad.

Me gustó el resultado.

¿Por qué merece la pena hacer este tipo de actividades?
  • Tus alumnos sienten que cuentas con ellos y con su opinión.
  • Ven que te preocupas por ellos.
  • Ven que quieres mejorar en tu trabajo y así les das ejemplo.
  • Recogemos información que nos ayudará a conocer a nuestros alumnos y adaptar nuestra metodología a sus necesidades.

Estas son las razones por las que los alumnos se aburren, según ellos mismos; y las posibles soluciones. (Hice esta actividad el año de pandemia, sin utilizar el trabajo cooperativo, por tener que respetar la distancia de seguridad).

Los alumnos se aburren cuando terminan los ejercicios más rápidamente que los demás.

(Además,  a veces los niños gritan “ya lo he hecho” o preguntan «¿qué hago ahora?»

¡Qué estrés para sus compañeros que acaban de empezar! ¡Y para la profe!)

Posible solución: 

TRABAJO COOPERATIVO. Aquí nadie termina antes, porque todos trabajan juntos. Y si en alguna ocasión algún alumno termina antes, ayuda a los demás.

No siempre se puede utilizar la metodología de trabajo cooperativo (este año fue imposible por la pandemia). Entonces se les puede explicar a los niños que cuando hayan terminado, se pongan a leer o a dibujar en silencio hasta que la profe marque el cambio de actividad.

Los alumnos se aburren cuando se habla mucho rato sobre los conflictos que no tienen nada que ver con ellos.

Esto ocurre normalmente después del patio y la mayoría de los conflictos tienen que ver con el fútbol. Son conflictos imposibles de resolver porque suelen estar cargados de mucha emoción, con argumentos tipo “Es mentira” y “Tú también”. Además, según COMUNICACIÓN NO VIOLENTA, para resolver un conflicto sin violencia, hay que calmarse primero. En caso del fútbol, esto es prácticamente imposible. Aquí escribo sobre otra experiencia relacionada con EL FÚTBOL EN EL PATIO.

Ocupar tiempo de clase en intentar solucionar conflictos que conciernen a unos pocos, (sobre todo si es repetitivo) es un error grande, y una vulneración de derechos de los alumnos que no tienen nada que ver con  la situación.

Posible solución:

-Proponer que se trabaje el conflicto en otro momento, por ejemplo en el siguiente patio y sin aquellos a quienes nada aporta estar presentes.

Los alumnos se aburren cuando dejan de escuchar. 

Es difícil mantener la concentración durante mucho tiempo. 

Posible solución:

-Existen técnicas que facilitan  la escucha activa. Una de ellas es hacerles preguntas frecuentemente y preguntar a los que NO levantan la mano. Nunca preguntar “ ¿Lo entendéis?”  Te van a responder que sí. 

-Trabajo cooperativo: “Pausa de 3 minutos” . Es una técnica muy sencilla, pero muy útil, sobre todo para evitar que los alumnos se pierdan y desconecten. O, si estamos en un cole bilingüe, para los que tienen un nivel de inglés más bajo, porque pueden pedir aclaraciones a sus compañeros. 

Los alumnos se aburren cuando no entienden inglés, porque su nivel es más bajo que del resto de la clase.

Pesadilla de las profes que estamos en el sistema bilingüe. En 1º no pasa nada, pero en 5º ya manejamos un inglés de nivel alto…

Posible solución: 

-Aparte de la metodología (apoyo visual, etc…)

-Trabajo cooperativo: «Pausa de 3 minutos».

-Decir a los niños que pueden interrumpir cuando lo necesiten, levantando la mano y pidiendo aclaraciones. Agradecer cuando lo hacen y ayudarles a entender.

Los alumnos se aburren cuando se corrigen ejercicios que todavía no han hecho.

Unos niños terminan los ejercicios antes, otros después. Cada uno tiene su ritmo y es muy difícil respetar los ritmos de todos.

Posible solución:

.-Trabajo cooperativo: técnica LAPICES AL CENTRO. Incluso si algún alumno no ha terminado el ejercicio, ha tenido la oportunidad de pensarlo!

Los alumnos se aburren cuando hacen mucho tiempo lo mismo.

Tenemos que acordarnos de que los niños se cansan antes que nosotros. Y que se cansan mucho antes por la tarde que por la mañana.

Posible solución:

-Programar actividades cortas.

-Entrelazar las actividades con: 

  • una canción
  • un baile
  • meditación (o respiración)
  • un juego (que no sea competitivo ni ruidoso, por ejemplo jugar a la pelota invisible).

-Usar las inteligencias múltiples y planificar las actividades que activen diferentes tipos de inteligencias.

Los alumnos se aburren cuando se han levantado mal y no tienen ganas.

¿Podemos hacer algo? Yo creo que sí. 

Posible solución: 

-Cuidar el bienestar de los alumnos, procurar que el aula sea un espacio seguro, donde todos se sienten incluidos, respetados e importantes, donde puedan vivir experiencias de éxito. 

Los alumnos se aburren porque no les gusta estudiar.

Esta afirmación también puede esconder otro problema. A lo mejor, demasiados fracasos, que causan baja autoestima.

Posible solución:

-Trabajar la autoestima y la motivación de los niños. 

Los alumnos se aburren cuando no pueden atender porque sus compañeros están interrumpiendo.

Posible solución:

-Simplemente no lo debemos permitir. Debemos introducir las normas que lo aseguren y hacerlas respetar.

Y por último, muchas veces los niños confunden el aburrimiento con el cansancio. 

La jornada de nuestros alumnos es larga .

Yo animo a los niños a que me comuniquen cuando necesitan parar, levantarse, moverse, hablar un poco, con la condición de que luego nos vamos a poner a trabajar a tope otra vez. También les ayuda la meditación. O simplemente cerrar los ojos y respirar. Escuchar el silencio.

los alumnos se aburren cuando...

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