¿Cómo hablar a tus alumnos para que TODOS estén de tu lado?

Cuando empezaba a trabajar como profe en Secundaria, mis clases a veces se convertían en un campo de batalla. En Primaria, el trato con los alumnos suele ser más fácil, pero también nos podemos encontrar con dificultades.

En cada clase vamos a tener alumnos que nos preocupan y que nos dan mucho dolor de cabeza:

-niños que están acostumbrados a hacer lo que les da la gana, estén donde estén. No entienden por qué en el colegio deben comportarse de otra manera.

-niños que no respetan las normas, ni a la profe, porque en su casa oyen comentarios que responsabilizan a los profes por sus malas notas o por su mal comportamiento.  

-niños que en su casa lo están pasando, muy mal, porque sus padres se están separando o porque el abuelo está enfermo y sufren ansiedad y desasosiego.

-niños que tienen trastornos del comportamiento.

-niños que tienen dificultades de aprendizaje.

-niños que tienen necesidad de destacar y ser vistos y prefieren un foco de atención negativa que falta de atención.

– niños que no saben gestionar sus emociones ni controlar sus impulsos.

Y también 

-niños que vienen al cole con ganas, respetan las normas, no dan ninguna guerra y miran a la profe con confianza. Estos niños, sobre todo si son tímidos, suelen pasar desapercibidos y se pueden convertir en niños invisibles.

Es un reto que me planteo cada año: ningún niño invisible en mi clase.

Necesito que el tiempo de clase sea igual de provechoso para todos. Y para eso necesito silencio en clase, necesito que los niños respeten las normas y necesito tener a los niños de mi lado.

Durante años he buscado la mejor manera de conseguirlo y estas son las lecciones que he aprendido a lo largo de este tiempo:

Primera lección: 

Nunca vas a ganar una batalla con un niño que esté enfadado y no quiera recapitular. 

Segunda lección: 

Cuando levantas la voz, cuando  te enfadas con unos pocos alumnos, todos los demás también sufren tu tono y tu enfado. Las verdaderas víctimas son los que no tienen nada que ver con el asunto porque ni siguiera reciben tu atención en este momento.

Tercera lección:

El tiempo de clase es de todos. Los niños que entablan las batallas, y los profes que lo consienten, privan de este derecho a otros alumnos.

Cuarta lección: 

La violencia llama a más violencia, el respeto llama a más respeto y el cariño a más cariño.

Cosas que me funcionan:

1. Normas muy claras.

2. Controlar el tono de voz.

Utilizar las señales de silencio visuales: Un dedo en los labios, otra mano arriba.

3. Poner el foco de atención en los que respetan las normas.

Darles las gracias a los que han reaccionado a tus instrucciones, porque están escuchando, porque han abierto el libro, porque se han sentado y porque te están mirando. Asegurarse de que los niños invisibles sean visibles y que los que necesitan atención la puedan conseguir de una manera constructiva.

4. Nunca entrar en discusiones con un niño enfadado o disgustado.

No es capaz de razonar, está bloqueado. Él no tiene nada que perder, tú todo. Tú te puedes enfadar, tomar decisiones de una manera precipitada y luego arrepentirte. Mejor dar marcha atrás antes de que sea tarde.

Si te falta al respeto, responder con silencio, a no ser que estés segura de que vas a poder controlar el tono de voz. 

5. Siempre hablar o llamar la atención a un niño de una manera lo más educada posible, incluso si el niño te acaba de faltar al respeto a ti.

6. Nunca decir que el niño no dice la verdad, dar por hecho que te está contando su verdad, repetir que todo el mundo se puede equivocar. No culpabilizar ni guardar rencor. 

Cada niño tiene que sentir que se le respeta y que se confía en él. Que siempre puede empezar de nuevo.

7. Asegurarle de que, aunque no le estás escuchando mientras te grita o te habla mal, le escucharás cuando esté tranquilo. 

¡¡¡¡ESCUCHARLE!!!!! Pero fuera del tiempo de clase, pues el tiempo de clase es de todos.

8. Evitar el LENGUAJE CHACAL.

9. Utilizar el lenguaje jirafa: describir la situación, decir qué es lo que te molesta y pedirle por favor que deje de hacerlo. Explicar exactamente lo que te molesta y por qué. 

Empecé a hacer esto con la clase más difícil de toda mi trayectoria y los efectos me sorprendieron.

Ejemplo:

Un niño está dando golpecitos con un boli contra la mesa. Puedes decir:

“Para ya”.

O puedes decir:

“Me imagino que no te das cuenta, pero cuando das estos golpecitos con el boli, haces ruido y me pongo cada vez más nerviosa. Necesito silencio para poder concentrarme. ¿Puedes dejar el boli, por favor?”

Y cuando lo haga, y lo va a hacer; decir “muchas gracias” y regalarle una sonrisa.

¿Y si no lo hace? 

¿Y si utiliza estas situaciones para llamar la atención, te intenta vacilar y sigue faltándote al respeto?

Yo tengo preparado un sistema de multas consensuado con los alumnos.

Y tengo una táctica, que es un poco manipulativa, pero que funciona.

“Si no entiendes por qué hay que respetar las normas, te lo explico en el patio/ después de clase.

Este tiempo es de todos, tus compañeros han venido aquí a aprender, no a escucharnos discutir.»

¿Cómo hablar a tus alumnos?

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