«INVISIBLE», UN LIBRO CONTRA EL ACOSO

En mi cole, todos los días, durante los primeros 15 minutos, los alumnos leen. Para esta actividad pueden traer libros de su casa o sacarlos de la biblioteca. Como a mí me gusta cotillear lo que eligen,  a veces les pregunto por algún libro o incluso se lo pido prestado. Así cayó en mis manos el libro de Eloy Moreno  “Invisible”. Me había intrigado el semblante serio y concentrado que tenía el niño que lo estaba leyendo.

Lo devoré en un par de días a pesar del dolor que me producía.

Lo deberíamos leer todos. Alumnos, profesores y padres.

Aunque no ofrece ninguna tirita. O tal vez porque no ofrece ninguna tirita. 

Es un libro muy duro y muy honesto. Es un grito de dolor. A través del relato observamos que un simple hecho, una decisión aparentemente sin importancia, desencadena un proceso que se agrava y que nadie  puede parar. Sentimos en nuestra piel cada sufrimiento que padece el protagonista, vemos cómo se está hundiendo poco a poco y no sabemos de qué manera puede terminar su tormento…

En este libro hay una víctima y mucha gente culpable. El acosador es solo uno de ellos.

Los otros culpables son los que desvían la mirada. Los que empiezan a evitar al acosado: algunos lo hacen por miedo a ser la siguiente víctima, por no caer mal al agresor y a su séquito. Otros porque no saben qué hacer ni cómo hacerlo.

Este libro, además de ser el testimonio del sufrimiento insoportable de un niño que aguanta la crueldad de unos y al mismo tiempo la indiferencia de otros, pone en evidencia lo difícil que es detectar y parar el acoso en un colegio.

En primer lugar, porque no siempre lo vemos, porque la agresión no tiene por qué ser visible…Se puede hacer mucho daño de una manera muy, muy sutil.

En segundo lugar, porque se puede confundir fácilmente con un conflicto cualquiera.

Cosas de niños… ¿Cuántas veces lo he oído? ¿Cuántas veces lo he dicho?

Y cuántas veces hemos empezado protocolos largos y agotadores, en los que se gastan tantas energías y recursos del cole,  para descubrir que sí, que eran cosas de niños.

Siempre es mejor reaccionar y equivocarse que no reaccionar y equivocarse.

Hace tiempo una compi encontró una idea en Internet, la compartió con las profes, y a muchas nos pareció muy bien. 

Se trataba de poner en el patio un banco donde un niño podía sentarse si se sentía solo y quería jugar pero no tenía con quien.

Ahora pienso que lo del banco, no solo no es una buena idea, sino que puede ser contraproducente, que puede hacer mucho daño. Un niño que de verdad se siente solo y no encuentra amigos no se va a sentar en este banco, no se va a exponer a posibles burlas o miradas compasivas. Y a las profes nos puede despistar, nos puede proporcionar una falsa sensación de que controlamos la situación.

Un niño solo y triste en el recreo siempre debería ser una señal de alarma.

Igual de importante que detectar el acoso y actuar, es prevenirlo. Y esto sí que lo podemos hacer las profes.

Estas son algunas ideas:

-Trabajar la cohesión de clase desde los primeros días del curso.

-Enseñar a los niños las bases de la COMUNICACIÓN NO VIOLENTA: proporciona herramientas para solucionar los conflictos y ser asertivo de una manera compasiva.

-Hacer  TEATRO FORO porque obliga a ponerse en el lugar del otro.

-Jugar al AMIGO INVISIBLE: una de las funciones de un amigo invisible es velar por el bienestar del compañero a quien le toca cuidar y no permitir que esté solo. Además, es un pretexto para hablar en clase y comprobar si todos están bien.

-Utilizar el TRABAJO COOPERATIVO: se trabaja mucho la aceptación, la tolerancia y el respeto a la diversidad. 

-Cantar de vez en cuando con  El Langui la canción “Se buscan valientes”.

-Leer con los alumnos en voz alta el libro “Invisible”, como lo ha hecho mi compi Guadalupe.

Invisible, un libro contra acoso.

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