En Madrid, en un barrio nada turístico, en una calle nada llamativa y en un edificio que no dice mucho, se encuentra este museo sencillo, gratuito, y desde mi punto de vista muy interesante.

MUSEO TIFLOLÓGICO. ¿Cómo?  TIFLOLÓGICO. El nombre viene del griego TYPHLOS, que significa CIEGO.

Fue creado por la ONCE:  Organización Nacional de Ciegos Españoles. 

Esta organización, la misma que nos resulta tan familiar por la venta de cupones, tiene sus raíces y su comienzo en la época medieval.  Fue entonces cuando los ciegos, condenados a malvivir de la beneficencia, empezaron a organizarse en gremios, cofradías o hermandades de mendigos, como si de cualquier otra profesión se tratara.

En el siglo XIX la mendicidad fue prohibida y se convirtió en ilegal. Los invidentes fueron destinados a centros de beneficencia: asilos u hospicios. Entonces el Estado empieza a vender lotería para mantener estos  centros. 

Las personas invidentes de nuevo empiezan a crear asociaciones, esta vez no para mendigar, sino para organizar rifas callejeras y  revender billetes de lotería.

En 1938 nace la ONCE.

Su objetivo era proporcionar trabajo a las personas invidentes y devolverles la dignidad. La venta de cupones no iba a ser un fin sino un medio para la inserción laboral. Se crearon centros de formación profesional, talleres ocupacionales, la Escuela de Fisioterapia, la Escuela de Telefonía y el Centro de Rehabilitación y Formación Profesional. Se abrieron bibliotecas, imprentas braile y se impulsó el audiolibro.

Gracias a la ONCE, desde 1938 hasta hoy, una gran parte de población española afectada por  diferentes deficiencias físicas y mentales se puede mantener de su propio trabajo, sin ayuda del estado.

El museo tiflológico fue creado por la ONCE en 1992 con el propósito de acercar los universos de los videntes  y los invidentes y además buscar la inclusión de los invidentes en el mundo de la cultura.

¿Por qué merece la pena visitarlo?

-Es un museo muy especial: aquí nadie te va a decir: por favor, no toquen los objetos expuestos, porque es un museo para ver y tocar.

-Una visita a este museo puede ser una excusa perfecta para sensibilizar a los niños sobre las  dificultades con las que se encuentran las personas que no ven y, tal vez, despertar conciencia y gratitud por el hecho de tener vista.

-Puedes explorar diferentes sensaciones que nos proporcionan diferentes sentidos: Tocar sin mirar, mirar sin tocar, tocar y mirar; e invitar a los niños a que lo hagan.

-Es simplemente muy interesante, proporciona una visión de los monumentos diferente.

El museo tiflológico tiene 3 diferentes espacios:

1.Dos salas con maquetas de joyas de arquitectura universal:

Sala de monumentos nacionales y sala de monumentos internacionales. Puedes admirar Toledo, la Alhambra, el acueducto de Segovia , la Ciudad vieja de Jerusalén, el Coliseo, el Kremlin, el Taj Mahal…

Esta colección cuenta con audioguías que por un lado explican el recorrido táctil de la maqueta y por otro, dan  información sobre el estilo y la época del monumento.

2. Sala de material tiflológico:

Aquí se encuentra una muestra de los distintos sistemas de escritura, anteriores o contemporáneos al braille,  y su aplicación a los distintos campos de la enseñanza (lectoescritura, matemáticas, música) y de las artes industriales (máquinas para la impresión, mecanografía, taquigrafía o calculadoras).

3. Sala con obras realizadas por las personas invidentes.

Tuve la suerte de acompañar a dos personas con un mínimo de vista. Ver sus caras de felicidad, escuchar sus comentarios: “que precioso”, “que maravilla”, fue muy emocionante.

Museo tiflológico

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