En el centro de Madrid hay un pequeño museo perfecto para visitar con los alumnos o sin ellos. 

Es la casa de Lope de Vega.

La visita con los alumnos puede ser un pretexto para:

-Conocer el Madrid de los Austrias y el Barrio de las Letras.

-Acercar a los alumnos la figura de Lope de Vega y hablar de las guerras literarias.

-Hablar del Siglo de Oro y su contexto histórico y social.

Las visitas guiadas duran alrededor de 30 minutos y son gratuitas, pero hay que reservarlas.  Al jardín se puede entrar sin reserva:)

https://casamuseolopedevega.org/es/

Desde la calle (Cervantes nº 11), el museo puede pasar desapercibido. Una fachada nada llamativa esconde una vivienda del siglo XVI, de las que quedan muy pocas en Madrid, en la que Lope de Vega pasó los 25 últimos años de su vida. 

El barrio al que ahora llamamos Barrio de las Letras era una zona de huertas (de ahí el nombre de esta calle famosa por su marcha nocturna), y en aquella época era muy popular entre los literatos y sus musas. Entonces las casas eran baratas y estaban muy cerca de los primeros corrales de comedias de Madrid, que ya no existen. Uno de ellos, El Corral del Principe, se transformó en el Teatro Español.

Además de Lope, en el vecindario vivieron: su amigo Francisco de Quevedo y sus antagonistas Miguel de Cervantes y Luís de Góngora.

La casa pasó de mano en mano y tras varias transformaciones se convirtió en museo en 1935. Mantiene la estructura original y su espíritu, y te proporcionará la sensación de cotillear en la vida de las gentes del Siglo de Oro.

Los objetos, aunque no pertenecían ni a la vivienda ni a Lope, son de la época y cuentan historias sobre ella.

Uno de los objetos más llamativos es un cinturón de amuletos o dijes que adornan la cuna en una de las habitaciones de sus hijos. Se ataban a la cintura del bebé para protegerlo de las enfermedades. Una medalla, una patita reseca de algún animalito, una campanilla…El bebé jugaba con dichos objetos y estos supuestamente le protegían de todos los males…

La vida de Lope de Vega fue como la de sus personajes: un libro de aventuras. Es difícil entender cómo pudo haber tenido tiempo de escribir 1800 comedias que se le atribuyen, además de 3000 sonetos, novelas, epopeyas…

Para acercarles la figura de Lope de Vega a los alumnos yo les diría…

-Que a los 5 años ya leía en castellano y en latín.

-Que a los 12 años (según él mismo afirmaba) empezó a escribir. 

-Que estuvo en la cárcel y fue desterrado a causa de sus amoríos. (Ofender con sus versos a Elena, una mujer que le había despechado).

– Que raptó (con su consentimiento) a otra mujer y se casó con ella contra la voluntad de su familia.

– Que tuvo 17 hijos con 7 mujeres diferentes, entre esposas y amantes, aunque 10 de ellos murieron en la infancia. Lope de Vega sabía lo que era el amor y sabía lo que era el dolor…

-Que era muy querido por el pueblo madrileño, ya que el teatro era muy popular en la época.

También les hablaría de las guerras literarias que existían entre los autores de la época.  Lope de Vega era amigo de Quevedo y enemigo de Góngora y de Cervantes. Respetadisimos escritores del Siglo de Oro en guerra entre ellos (a pluma y verso). Vamos, como los raperos de ahora. Eso tiene que gustar a cualquier adolescente.

Creo firmemente que en general, además de las fechas y acontecimientos, deberíamos proporcionar a los alumnos las anécdotas y examinarlos de ellas. Sobre todo, cuando las hay tan suculentas como en este caso.

A lo mejor Lope fue uno de los que le retaron a Quevedo a decirle a la reina Isabel de Borbón, esposa de Felipe IV, que era coja. Era verdad y la reina por supuesto ya lo sabía. ¿Quién se atrevería?

Quevedo aceptó el reto y el día señalado apareció delante de la reina con dos flores: un clavel en una mano y una rosa en la otra y ha pronunciado una frase que pasó a la historia:

“Entre el clavel y la rosa, su majestad escoja”. Ganó la apuesta. 

Esta anécdota dice un montón sobre el ingenio del poeta y también sobre los juegos a que se dedicaban los celebres personajes.

Más información sobre como se divertían los famosos poetas nos proporcionan los motes que les puso a los dos amigos Luis Góngora: a Quevedo le llamaba Quebebo y a Lope de Vega Lope de Beba. 

Quevedo a cambio escribió un poema que se reía de la fisionomía de Góngora y que empezaba así: “Érase una vez un hombre a una nariz pegado”. Se dice que los dos se insultaban en verso cuando se encontraban por la calle…

Además, la visita a la casa de Lope es una buena oportunidad para conocer algún verso del poeta.

Para los más pequeños:

Juntáronse los ratones para librarse del gato;

y después de largo rato de disputas y opiniones, 

dijeron que acertarían en ponerle un cascabel, 

que andando el gato con él, librarse mejor podrían.

Salió un ratón barbicano,

colilargo, hociquirromo,

y encrespando el grueso lomo,

dijo al senado romano,

después de hablar culto un rato:

¿Quién de todos ha de ser

el que se atreva a poner

ese cascabel al gato?

Para los más mayores:

Desmayarse, atreverse, estar furioso,

áspero, tierno, liberal, esquivo,

alentado, mortal, difunto, vivo,

leal, traidor, cobarde y animoso;

no hallar fuera del bien centro y reposo,

mostrarse alegre, triste, humilde, altivo,

enojado, valiente, fugitivo,

satisfecho, ofendido, receloso;

huir el rostro al claro desengaño,

beber veneno por licor süave,

olvidar el provecho, amar el daño;

creer que un cielo en un infierno cabe,

dar la vida y el alma a un desengaño;

esto es amor, quien lo probó lo sabe.

Aunque a  veces no es fácil entender los versos de Lope  a causa de los arcaísmos y la complejidad de su discurso, hay momentos de una belleza indiscutible, de sabiduría y sentimiento. Sus versos siguen emocionando. La gente sigue llenando los teatros para escucharlos.

Museo casa de Lope de Vega

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