Hay un lugar donde vuelvo una y otra vez y siempre que tengo una visita que viene desde lejos. No me importa repetir la excursión, aunque me toque viajar más de 100 km de ida y otros tantos de vuelta, porque voy a uno de mis lugares preferidos en el mundo mundial. Este lugar está cerca de Sepúlveda.
Para llegar allí, primero hay que acercarse a Villaseca por una carretera secundaria que transcurre en un paisaje que no destaca en nada; de los que hay muchos en Castilla. El camino de tierra desde Villaseca resulta todavía menos prometedor: está lleno de baches y se hace largo, aunque solo son 4 km.
El paisaje es llano y monótono, la única distracción son los campos de girasoles y las nubes en el horizonte.

Después de un tiempo interminable y momentos de desesperación, empezamos a ver en el cielo unos puntos que se mueven en círculos. Ya sabemos que no nos hemos perdido: ahí están los buitres. Estamos en las Hoces del río Duratón.
Dejamos el coche, un camino nos lleva hacia abajo y, de repente, vemos el cañón, la hoz y la ermita de San Frutos en su recodo. Es un sitio precioso: la ermita del siglo XII hace juego con el paisaje, y el monocromático cuadro contrasta con los vivos tonos del río.




Y los buitres están por todas partes. Los ves desde abajo al levantar la cabeza y los ves desde arriba, desde los acantilados, cuando planean hacia sus nidos en las paredes del cañón. A veces pasarán muy cerca y te sorprenderá lo grandes y silenciosos que son. De repente, te asustará el sonido penetrante de sus alas. Es como yo me imaginaba el ruido de los Nazguls cuando estaba leyendo “El señor de los anillos”.
El movimiento circular de las enormes aves se hace hipnótico e irreal.

Nunca pensé que iba a convertirme en una gran admiradora de los buitres leonados. La imagen de estas aves cuando comen es todo menos atractiva, encima tienen muy mala fama en la cultura popular.
Desde el mito de Prometeo, castigado con el suplicio de tener el hígado devorado todos los días por un buitre ( aunque originalmente era un águila), este animal es símbolo de muerte y de fatalidad.
Ser un buitre es ser una persona que se aprovecha de los demás, sobre todo de sus desgracias… Seguramente esto se debe a su costumbre de esperar la muerte de animales heridos para alimentarse de los cadáveres. Bueno, es un ave carroñera…
Pero resulta que es muy beneficiosa para el medio ambiente. Desempeña una importante labor sanitaria, eliminando fuentes de posibles enfermedades. Su presencia y sus costumbres evitan la incineración de los animales muertos, que se traduce en disminución de emisión de toneladas de CO2.
Los buitres leonados pueden elevarse hasta 3000m de altura, utilizando las corrientes térmicas. Los celtíberos les dejaban de alimento los cadáveres de los guerreros más valientes porque creían que de esta manera el alma del guerrero llegaría a los dioses.
Pues en las Hoces del Duratón viven alrededor de 700 familias de buitres. Para preservar la tranquilidad del lugar, si quieres hacer rutas a pie o en canoa por el río, en algunas épocas del año necesitarás un permiso. (No se necesita para visitar la zona de la ermita de San Frutos).
Mejor comprobarlo.
http://www.turismosepulveda.es/hoces-del-duraton/recomendaciones
Sepúlveda en sí también merece la pena. Es uno de los pueblos más bonitos de España, tiene poco más de 1000 habitantes y un conjunto histórico-artístico que merece la pena.



No te puedes perder:
-La iglesia románica de San Salvador del siglo XI (en calle “Subida a el Salvador “), muy armoniosa, con nave única y galería portificada, desde la que puedes disfrutar de las vistas de la villa.

Cada tercer domingo a las 12.00 se celebra la llamada misa de Minerva, con cánticos gregorianos, con una procesión que recorre el atrio con velas encendidas, redoble de tambor y olor a incienso.
-La iglesia Virgen de la Peña, del siglo XII con un mirador al lado.
Aquí empieza la Senda de los 2 Ríos: un paseo circular de 5 km alrededor de Sepúlveda con muy bonitas vistas.
-la iglesia de San Bartolomé
El 23 de agosto (víspera de San Bartolomé) se celebra «El Diablillo». A las 10 de la noche, se apagan las luces de la villa y bajan los “diablillos” con luces a los lados de la cabeza, dando escobazos a la gente.
-Museo de los Fueros en la iglesia de los Santos Justo y Pastor.
-Durante el tercer fin de semana de noviembre tienen lugar las Jornadas de Tapas Micológicas en los bares y restaurantes de la villa.
Cada uno puede encontrar algo que le motive y que le agrade:)
